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La condición de la universalidad y prestigio de la obra de Manuel de Falla se demuestra cada vez que escuchamos su melodía. Los fragmentos cantados en la obra del compositor gaditano reflejan claramente las influencias del cante flamenco en los versos, melodías y armonías. Por ejemplo, se puede apreciar perfectamente que la interpretación vocal en partes como la “Canción del amor dolido”, la “Danza del juego de amor” o la “Canción del fuego fatuo” se basa en el ritmo flamenco de las bulerías. Una relación tan estrecha que, necesariamente, provoca que la obra se nutra de una cantaora que imprima esa pasión andaluza y ese dramatismo flamenco tan carentes en las voces líricas. Sin duda alguna, ese cante flamenco es el de Carmen Linares, quien lleva quince años llevando la voz de “El Amor Brujo” por todo el mundo acompañada de orquestas sinfónicas obteniendo críticas sobresalientes.
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